He estado pensando mucho últimamente, sobre lo que realmente me gustaría hacer en mi vida en el futuro.
Si nada importara, si no importara el dinero o lo que piensen los demás, si no importara nada mas que mis sueños se hicieran realidad... Creo que tomaría una cámara fotográfica, un poco de ropa y me iría a viajar por todo el mundo, tomaría fotos de los mejores lugares, congelaría los mejores momentos que viera al rededor de todo el planeta. Recolectaría momentos y detalles que el mundo cotidiano, preocupado de lo que no tiene gran valor, nunca nota.
Haría una exposición con mis fotos, me gustaría que todos las vieran. Entonces, me quedaría por un tiempo en algún lugar del mundo, y ahí, estudiaría música y crearía las mejores canciones, para que todo el mundo las escuchara. Crearía algo distinto, inventaría algo mas de lo escuchado hasta ahora.
Después de un tiempo, cuando ya conocí todo el mundo y los mas hermosos lugares, elegiría el mejor, el mas bello y con las mejores personas para construir mi hogar. Mi casa, la crearía yo misma, y no serian solo paredes, cada esquina, curva y techo tendría algo especial, nada de la construcción sería porque si.
Cerca de la chimenea, habría un piano donde tocaría todas las noches, y en la pared de al lado, una exposición de las mejores fotos que tomé en mis viajes.
De vez en cuando, tomaría mi auto veloz, posiblemente un volvo, y viajaría a un lugar cercano pero distinto y hermoso. Tal vez ahí en la orilla de una playa o en la cima de una colina viendo el atardecer, escribiría algo. Un poema, mi historia o algún libro, alguna cosa.
De vez en cuando también, tomaría mi vieja croquera, esa que seria como la séptima. Llena de dibujos que he hecho a lo largo de mi vida cuando viene esa inspiración creativa y artística, algunos buenos, otros no tanto. Pero que en el fondo expresan lo que quiero ver.
Luego de esos escapes solitarios a admirar un bello lugar, volvería a mi casa, que se ve tal como quería que fuera, esa que hoy estoy soñando y que mas tarde podría ser. Ahí estaría mi familia, tal vez tres hijos o quien sabe y ese lindo hombre que me ame.
En toda esta historia lo mas importante, seria que recordaría el día de hoy cuando escribo mis sueños, y me miraría en un espejo de mi futuro hogar, y sonreiría. Notaria la plena felicidad reflejada en mi rostro y me daría cuenta que mis sueños se hicieron realidad y mi futuro fue tal como hoy quiero.
Sueños del Futuro
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D. M.
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domingo, abril 12, 2009
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Maldición de Estrella

¿Qué pasa cuando pides un deseo con todas tus fuerzas, del tipo que realmente quieres que se haga realidad, y no se cumple, o de hecho, se produce todo lo contrario?
Teoría, superstición, mito o lo que sea, es costumbre que cuando una persona ve una estrella fugaz en el cielo, pide un deseo. Pues se supone que este se hará realidad.
Cuando ella vio esa estrella fugaz cruzar el cielo, su corazón se aceleró y sus ojos adquirieron un brillo distinto a cualquier otro: era el reflejo de que en su alma se encendió la llama de la esperanza.
Entonces, cerró los ojos, presionó los labios con su lengua y entrecruzó los delgados dedos de sus manos presionando una palma con la otra. Mientras en su mente pedía su deseo, que era lo que más quería en ese momento.
Le emocionaba pensar que se haría realidad, que su deseo era todo lo que había querido, y que nadie sabía de él. Era como un pequeño gran secreto que compartía sólo con esa hermosa estrella.
Con el paso de los días, ella estaba feliz, sabiendo que en cualquier momento su sueño se cumpliría. Quería que se hiciera realidad lo antes posible. La esperanza no se rendía en ningún momento y el particular brillo de sus ojos producido por este factor nunca dejó su destello. Era como si sus pupilas hubieran fotografiado a la estrella cuando pasó y hubieran enmarcado la imagen en su centro, sin dejarla opacar ni un segundo.
Con el paso de las semanas, empezó a estar un poco ansiosa. La fotografía en sus pupilas perdía un poco de brillo y se invadía por un montón de dudas e inseguridades, creando un caótico debate consigo misma para entender si cometió algún error o qué andaba mal, que su deseo aún no se cumplía.
El reloj marcó las 12, y el día tuvo fin muchas veces, hasta que el tiempo expiró. Sus ojos ya no brillaban, ahora estaban más opacos que nunca en toda su vida, ni siquiera respondían con un reflejo a lo que veían. Solo se podía ver un profundo vacío en su interior.
Entonces, tras largas horas buscando su mirada, notó mi presencia. Creo que me miró a los ojos, pero sus pupilas eran tan oscuras que me producían inseguridad al respecto. Intenté tocar su mano, pero el vidrio del espejo me lo impidió.
Ahora, nuestras caras estaban frente a frente, y nuestros labios, en perfecta coordinación, modularon “¿Ahora qué?”
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D. M.
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miércoles, abril 01, 2009
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