El Huésped

miércoles, mayo 05, 2010

Todo aquel que haya sufrido, quien haya derramado una lágrima o haya sentido que su corazón se detiene por un instante, causando un extraño dolor en el pecho, puede identificarse con lo mismo: Dolor
Esa sensación que te puede estremecer una y otra vez cuando vengan los recuerdos, pues con estos, vuelven también los sentimientos y se revive la causa que generó a este dolor. La escena se repite muchas veces, hasta que el efecto disminuye, o tal vez simplemente nos acostumbramos a la presencia de ese dolor. Bienvenido, nuevo huésped.
Entonces parece su estadía será eterna y vivirá con nosotros e irá donde quiera que vayamos. Podría ser hasta un mejor amigo, siempre presente, con nosotros hasta la muerte o incluso en nuestros sueños. Atormentándonos y convirtiéndolos en pesadillas.
El dolor, amigo, compañero. ¿Mala compañía?, tal vez. Para bien o para mal, nos ayuda a aumentar y afirmar ese escudo protector, o tal vez sólo aumenta nuestra inseguridad que nos hace actuar más precavidos, pues, nadie quiere más de esos huéspedes. Con uno es suficiente, y generalmente nunca es uno, sino que trae a sus primos y amigos, y ahí se quedan. Nadie los moverá, y la consecuencia sólo será que tú cambiarás.

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