La carta no enviada

sábado, julio 10, 2010


Mi amado amigo:
De vez en cuando pienso, y cuando pienso, creo que la vida es complicada. Es complicada porque no puedo entender tantas cosas. Es complicada porque no entiendo por qué ciertas cosas suceden, ni por qué siento ciertas cosas en momentos tan inoportunos.
Es complicada porque me hace poner ciertas cosas en una balanza y darme cuenta que el mundo en conjunto es un complemento perfecto para mi felicidad, pero no puedo obtener todo a la vez. Es una parte de este mundo lo que me hace sonreír y una parte que me entristece, y la técnica para sólo tomar parte de este mundo, aún no la puedo conseguir.
y por qué tanto pienso, me preguntas. Pienso tanto porque eres un todo para mi. Un todo en el que tanto confío y todo le digo. Mi refugio en el que puedo ser yo misma. Quien me entiende, quien me cuida. Eres quien sabe realmente quién soy yo.
¿Cuándo me di cuenta de esto? Siempre lo he sabido. Eres una parte tan necesaria en mi vida, como imposible de perder. Es parte de lo que me hace sonreír. Estarás siempre, por siempre, siempre conmigo, junto a mi en cada minuto. En cada segundo en que te necesite y que me necesites tú. Esto no morirá.
La otra parte, es lo que no me hace sonreír. Fue esta otra parte la que, hace sólo algunas horas, cuando fue la última vez que te abracé, me hizo entender que puedo querer más. Puede que me acostumbre a tenerte tan cerca y luego no quera tenerte lejos. Puede que me acostumbre a una idea que ronda en mi cabeza y no me molesta que esté ahí. Pero, ambos sabemos que no se puede, ¿verdad?
No estoy segura qué pasa conmigo. Quizás no es mi momento para nada. Estoy como estancada. No es por mi. No es mi intención. Parece ser, simplemente, que debo concentrarme en algo más.
De cualquier modo, ¿cómo podría yo escribirte todas estas palabras y darle sentido a toda esta carta, si no tuviésemos un imposible? Los mas grandes poetas tuvieron que sufrir para expresar el máximo arte que ha trascendido a la actualidad.
Tal vez debo pasar malos ratos y que mi corazón se parta en dos varias veces, pues mi razón de ser es el arte, y debo tener material para expresarlo y otros se identifiquen y no se sientan tan solos, cuando pasan por estos malos ratos, tal como lo hice yo con Shakespeare y tantos otros más.
Parece tener un poco de sentido. Las cosas perfectas nunca resultan del todo bien. Necesitamos esos detallitos de imperfección. De cualquier modo. Acabo de aconsejarme o recomendarme ver las cosas de una nueva perspectiva. Hay algo que he descubierto.
Querer más, significaría empezar algo nuevo. Empezar algo, implica que tenga un fin. Tu y yo, amigo mio, no hemos empezado nada, nunca. Esto no tiene un inicio, sólo tiene un desarrollo, y sabemos que el fin no está cerca. En cambio, si algo empezáramos, si tendría un inicio y este implicaría un fin para "tu y yo".
Siempre existen costos ante las decisiones. El costo de tu y yo por siempre, esa imperfección que hará que valoremos esto tanto y más, será el deseo de más. De cruzar un límite que nos hemos impuesto y pasar esa barrera para hacer un giro de 180 grados, y no poder volver a ser lo que somos, jamás.
Creo saber, que debemos ser lo que somos y quedarnos tal como estamos. Ser quienes somos y ser por siempre. Siempre estaré ahí y tú para mi, y los costos de perderte me hacen entender que no necesito más. Sólo quiero que siempre estés ahí.

0 comentarios: