Qué decepcionante es enterarme que esta relación fue siempre conmigo y un espejo. Qué has dado tú por esto? Todo el esfuerzo, dedicación y cariño. Todo ha venido de mi parte. ¿Qué me has dado tú? Nada.
Qué decepcionarme es darme cuenta que en el momento en que yo no tuve fuerzas para tener la misma dedicación para ti, tú mismo te distanciaste. No fuiste capaz de levantarnos, de mantener la construcción de nuestra relación. Tú nunca estuviste ahí.
Qué pena. Cuando me dijiste que podíamos ser amigos, y continuar esta maravillosa relación. Yo no lo creí, te lo dije "no creo poder ser tu amiga". Me hiciste ver que tenías razón y sí podíamos serlo. Ahora veo que la razón la tenía yo. Nunca fuimos amigos. Siempre fui yo con el intento de algo más. De hacerte ver todo diferente.
Ahora que me he rendido, ahora que te miro distinto y busco en ti no más que tu amistad. Todo lo construido se ha derrumbado. Yo ya no estoy ahí como un pilar, y tú nunca lo estuviste.
Cuando nada es lo que parecía ser. Ahí es cuando recuerdo tu existencia. Cuando te conocí, lo que vivimos y lo que hoy somos. Somos nada, nada seremos. He dicho esto antes? me he alejado. Pero así? Nunca.
Estoy más lejos de lo que nunca he estado de ti y, ¿sabes qué? YA NO TE NECESITO.
(y, sinceramente, espero que esta vez sea de verdad)
Un Final (inesperado)
jueves, diciembre 23, 2010
Publicado por
D. M.
en
jueves, diciembre 23, 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario