Reparo

sábado, enero 16, 2010


Así es esto. Estamos determinados en una vida llena de caídas, algunas tan profundas. Pero nos tenemos que levantar. ¿De qué serviría el camino, si no podemos recorrerlo?. Al fin y al cabo, lo único que nos motiva a seguir, es el futuro.

Así estoy determinada. Caeré un millón de veces y mi corazón será roto otras mil. Pero que sea roto, no es suficiente. A pesar del dolor sin cura y sin anestesia aplicable, un corazón roto, tiene la capacidad de ser reconstruido, una y otra vez. Listo para volver a caer y quebrarse, casi en una rutina. Pero, supongo que este pegamento que repara mi corazón mil veces, se agota en algún momento, todo tiene que acabar.

Con el paso del tiempo, mientras mas reparos y pegamento se aplica en el corazón, más duro se hace. Existe una capa excenta de la pureza del sentimiento que conlleva al corazón a ser roto y frágil... Todo termina.

Ahora, mi corazón se rompe día a día un poco mas. Pero el dolor puede llegar a ser costumbre. Ya si se quiebra no importa, no duele más que ayer. Importa muy poco si soy destruida. Importa muy poco si quieren destruirme aún más. Ya no duele, ya no me afecta. El daño parece ser el mismo, si es lo que ya tengo o un poco mas.

Si, quizás estoy loca, quizás estoy enferma. Mi cura es una sola, y ni siquiera me esfuerzo por conseguirla más. Ya no quiero una sonrisa, ya no quiero una palabra, ni un toque, una brisa. No quiero nada... Nada más.

0 comentarios: